Es
curioso las diferentes posturas que toman las personas cuando se
enteran de la realidad de un amigo, de un hijo o de un familiar
cuando ésta es una tendencia muy particular. El ser gay no
es más que una realidad que embarga al mundo desde siempre.
Se lee en la Biblia, así como también se sabe de
muchas culturas que practicaban dicho encuentro cercano de
personas del mismo sexo, no solo como placer, sino también
como parte de una unión para sus aguerridos hombres que
participaban en las guerras.
En
mi caso, no he salido totalmente del closet como le llaman, eso sí,
estoy convencido de lo que siento y soy parte de un mundo oculto
hasta cierto punto. Mi madre enterada a medias por terceras
personas tomó una actitud de frustración mezclada
con impotencia ante la realidad, buscando la forma de revertir
dicha información. Una amiga mirándome a los ojos me
dijo que tuviera suficiente fuerza porque de ella es la que se
necesita para vivir en este mundo con esa realidad sin olvidar
invitarme siempre tener a Dios presente. Otro amigo distanciado
ahora, aceptándome sin importarle y sin hacer mayor escándalo.
Y el mayor de todos me ayudo a aceptarme y encontrarme a mí
mismo pues eso es necesario y fundamental en la existencia de
todos.
Hace
un par de días atrás le dije a otro amigo mi
realidad. Su actitud fue de cierto enojopor no haberle dicho antes. Fue algo medio esperado y hasta
cierto punto agradable saber que “puedo” contar con alguien más
entre esas personas que están ahora más cercanos.
Con
este último quiero extenderme un poco, pues con esto de la
tecnología nos encontramos en el msn y es simpático
cuando me pregunta por mi relación. Le ha concedido un
nombre cuando quiere saber sobre mi estado de ánimo y es
este: ¿Cómo
estas con tu situación particular? La primera vez que
leí la pregunta me causo mucha gracia, pues como todos ante
la realidad “diferente” al promedio se hacen bolas para
interesarse por uno.
Degenerados,
depravados, monstros… etc. Son términos que he escuchado
de nosotros. Algunos son con violencia, otros con despecho y
desprecio, muchos otros vienen de personas que se sienten un tanto
superiores; todo ello porque se sienten “normales”. La palabra
normalidad se me hacía difícil de entenderla desde
mi realidad, como ustedes y yo sabemos que para la sociedad
estamos por la tangente. Hace tiempo le decía a un gran
amigo: “quiero ser normal”. Él me hizo comprender que
al igual que los demásposeo dos manos, dos piernas, no soy deforme por lo que soy
normal, soy un hombre al igual que el que se siente más
macho, soy hombre porque puedo a través de mi semen
engendrar una vida, soy hombre porque lo que me diferencia de la
mujer –mi pene– lo tengo y bien, soy hombre aunque me gusten
los hombres. Y es esta mi situación particular, por la que
me preguntaban a través del msn.
Desde
mi “situación particular” les escribo este pequeño
texto, pues es algo que le debía ami pareja, cumpliendo ahora si mi promesa.
San
Salvador, enero de 2009.
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